Epílogo
José Ferrater Mora murió repentinamente el 30 de enero de 1991. El
último año de su vida fue muy productivo; su salud parecía buena y se
hallaba lleno de energía. Estaba, como solía decir, más interesado en el
Zukunst (el futuro) que en el Vergangenheit (el pasado). Era muy
característico de él decir que iba «atrasado», con lo cual
quería decir que llevaba retraso respecto de un imposible plan de trabajo que se
había impuesto a sí mismo, y que tenía aún mucho por hacer y
mucho por aprender.
Durante 1990 Ferrater Mora se dedicó a escribir artículos
periodísticos y recoger notas para un libro filosófico sobre estética,
así como a desarrollar ideas para al menos tres novelas. Tal vez una de ellas había
de llevar por titulo Viaje a Pucatacá, aunque la escasez de notas no permite
afirmarlo con certeza. Ferrater Mora había llegado de hecho a escribir varias páginas de
un proyecto de novela larga titulado Soledad de Santana, así como unas treinta de
otra llamada Corazón de cuarzo, en la que se proponía contar una historia
desde el punto de vista de un reloj de pulsera: «Mis memorias, las memorias de un reloj
que no es uno cualquiera, sino... un auténtico Jaeger-LeCoulte». Tras describir a
una pareja que entra en la tienda en que se halla el reloj, las últimas palabras del
último párrafo dicen: «... en el curso de mi vida he tenido ocasión
de experimentar cosas aún más abisales. Ya las contaré,
paciencia».
Encantado con el proyecto de publicación de
Mujeres al borde de la leyenda y con la perspectiva de un gran número de nuevos
lectores, Ferrater Mora decidió de inmediato escribir un volumen de relatos breves sobre
hombres. Poco amigo de dilaciones, había ya ideado un título: Hombres al
borde de la locura. Dando muestras no sólo de su amor por el lenguaje sino
también de su gusto por la palabra impresa, empleó uno de los muchos tipos de su
impresora láser para producir una elegante lista de los títulos de las diversas
historias que habían de componer el volumen:
INDICE
La secreta aventura de Utises Santamarina
La invención maravillosa de Dedé
Kind
Sísifo, el infatigable
Morir antes de llegar
Podía habérnoslo dicho antes
El collar de los sueños
Culebrones de antaño
Huang-Chi, o el poder de la Lejanía
Reivindicación de Babel
Se podría suponer que un escritor da fin a una historia
antes de comenzar la siguiente, pero es obvio que semejante método no era el empleado
por Ferrater Mora. No sólo leía 5 o 6 libros a la vez, sino que también
escribía varios al mismo tiempo. Así pues, no es sorprendente que nos dejara unas
cuantas páginas de cada una de las historias de Hombres al borde de la locura. No
se trata de notas acerca de los respectivos argumentos, sino de los encabezamientos mismos de
los relatos, y por tanto espolean más que satisfacen nuestra curiosidad.
La primera historia, «La secreta aventura de Ulises
Santamarina», así como la última, «Reivindicación de
Babel», están más avanzadas que el resto. Ferrater Mora escribió
treinta páginas de la primera; la segunda se incluye, tal y como él la dejó,
en el presente volumen.
Es interesante señalar que ya en 1980 cuando aún nadie sabía que
Ferrater Mora escribía su primera novela, Claudia, mi Claudia, Joan Oliver, el
gran poeta catalán y amigo íntimo de Ferrater Mora, tuvo la agudeza de advertir
que «Ferrater Mora es un filósofo que ama el lenguaje casi tanto como un
poeta». («Notes of Friend-ship», en Transparencies: Philosophical Essays
in Honor of J. Ferrater Mora, editado por P. Cohn, Atlantic Highlands, N. J., 1981, p. I).
Como Oliver señalaba, «no hay motivo para que el lenguaje no combine
precisión y belleza. Cuando esto ocurre, tenemos la pureza y claridad que caracterizan la
prosa filosófica de Ferrater Mora». Este amor por el lenguaje es aún
más evidente en la riqueza y variedad estilística desplegadas en la narrativa de
Ferrater Mora. Conspicuas en su obra son la ironía, el ingenio y la vitalidad, una vitalidad
tan intensa que parece burlarse de la muerte y decir «sí» a la vida, por
emplear palabras de Nietzsche.
PRISCILLA COHN*
Febrero de 1991
* Priscilla Cohn es la viuda de José Ferrater Mora.
|